Tenés un servicio que consulta la API (Interfaz de Programación de Aplicaciones) de un proveedor de pagos externo. Todo funciona perfecto durante semanas. Un día, ese proveedor empieza a tener problemas: algunas llamadas tardan 30 segundos en responder, otras simplemente no responden. En cuestión de minutos, los hilos de tu aplicación se saturan esperando respuestas…