Reuniones 1:1

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En el post sobre la transición de código a liderazgo mencioné las reuniones 1:1 (uno a uno) como uno de los hábitos clave de las primeras semanas. Prometí desarrollarlo aparte, y acá está: porque de todas las herramientas de un líder técnico, el 1:1 es probablemente la más subestimada — y la más fácil de arruinar sin darte cuenta.


El error más común: convertirlo en status update

“¿En qué estás trabajando?” “¿Cómo va el sprint?” “¿Algún bloqueo?” Si tu 1:1 se parece a esto, tenés un problema: acabás de convertir el único espacio dedicado exclusivamente a esa persona en una reunión de status que ya existe en el daily standup.

La persona sale de ahí sin haber dicho nada que no hubiera dicho de todas formas frente a todo el equipo.

El 1:1 tiene un propósito distinto: es el espacio donde se habla de lo que no cabe en ningún otro lugar. Carrera, frustraciones, feedback difícil de dar en público, ideas a medio formar, la sensación de estar estancado.

Si estás usando ese tiempo para preguntar sobre tickets, estás desperdiciando el recurso más valioso que tenés como líder: tiempo dedicado y privado con cada persona de tu equipo.


La regla no escrita: la agenda la pone la otra persona

El 1:1 no es tu reunión, es la reunión de la persona que tenés enfrente. Vos ponés el espacio; ellos ponen el contenido.

Una forma simple de aplicar esto: empezá preguntando “¿qué querés hablar hoy?” en lugar de arrancar con tu propia lista de temas.

Si no tienen nada preparado, ahí es cuando entrás vos con preguntas abiertas — nunca al revés.


Preguntas que abren conversación real

Estas preguntas funcionan mucho mejor que “¿todo bien?” (que casi siempre recibe un “sí” automático):

  • “¿Qué fue lo mejor y lo peor de esta semana?”
  • “¿Hay algo que te gustaría estar haciendo y no estás haciendo?”
  • “¿Cómo sentís que está tu carga de trabajo — mucha, poca, la justa?”
  • “¿Hay algo que yo esté haciendo, o dejando de hacer, que te complique el trabajo?”
  • “¿Dónde te ves en un año, y qué necesitás de mí para llegar ahí?”

Esa última pregunta, en particular, cambia la naturaleza del 1:1: deja de ser sobre “cómo va el trabajo de esta semana” y empieza a ser sobre la carrera completa de la persona.


Guía práctica para estructurar tus 1:1s

Frecuencia: semanal o quincenal. Mensual es demasiado espaciado — para cuando llegás a hablar de algo, el problema ya escaló o la persona ya se resignó.

Duración: 30 minutos alcanza para la mayoría de las semanas. Dejá espacio en tu calendario para extenderlo si hace falta, pero no lo agendes por defecto en una hora — genera la expectativa de llenar tiempo con contenido que no existe.

Notas privadas y continuas: llevá un documento por persona donde anotás lo que se habla. No para vigilar, sino para dar seguimiento: “la semana pasada mencionaste que te interesaba el proyecto de X, ¿cómo va eso?” demuestra que escuchaste, y eso construye confianza más rápido que cualquier otra cosa.

Nunca lo canceles sin reagendar: cancelar un 1:1 por una urgencia manda un mensaje silencioso pero claro: “esto es lo primero que sacrifico cuando hay presión”. Si tenés que moverlo, reagendalo en la misma conversación.


Señales de que tu 1:1 no está funcionando

  • Terminan siempre en menos de diez minutos, con silencios incómodos.
  • La persona solo habla cuando le preguntás algo puntual, nunca trae temas propios.
  • Vos hablás más del 70% del tiempo.
  • Los temas de las últimas semanas fueron siempre sobre tareas específicas, nunca sobre la persona.

Si te identificás con dos o más de estas señales, probá simplemente preguntar directamente: “siento que nuestros 1:1s podrían ser más útiles, ¿qué te gustaría que fueran?”. La respuesta suele ser reveladora.


Conclusión

Un buen 1:1 no se siente como una reunión más en el calendario — se siente como el único momento de la semana donde alguien te presta atención completa, sin la presión de resolver un ticket o cerrar un sprint. Ese espacio es el que construye la confianza que después necesitás para dar feedback difícil, delegar con seguridad, y retener a la gente buena de tu equipo.

Si estás liderando un equipo y tus 1:1s se sienten como status updates disfrazados, ese es el primer hábito que vale la pena arreglar esta semana.

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Referencias:
The Manager’s Path — Camille Fournier
Radical Candor — Kim Scott

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